10 claves para identificar una iglesia románica

0

Seguro que en más de una ocasión, mientras realizáis una etapa del Camino, os ha asaltado la duda: “¿de qué periodo es este edificio? ¿Cómo es que la persona que tengo al lado sabe identificarlo con tanta facilidad? ¿Acaso tiene un Máster de Estudios Avanzados de Arte? Un momento… ¿Dónde está mi bocadillo?”. Pues sabed que podéis dejar de haceros estas preguntas si continuáis leyendo este post (bueno, salvo la del bocadillo) .

En Arte, una de las primeras cosas que se aprende (o debería, ya sea por explicación o por deducción) es que no se deben entender los periodos artísticos como compartimentos estancos, es decir, sin relación entre ellos. Paradójicamente, para poder estudiar las características más representativas de cada uno de los mismos, es común establecer límites, por lo general, cronológicos y geográficos. A lo largo de las siguientes semanas voy a sacar partido a esta paradoja para explicarlo, con el fin de que podáis identificar con facilidad determinados edificios, concretamente iglesias románicas. No entraré en la figura del monasterio porque el post se alargaría demasiado, y al fin y al cabo, las características que voy a enumerar son válidas para la mayoría de las iglesias integradas dentro de un monasterio. ¡Al lío!

(WordPress.com)

(WordPress.com)

Principalmente iglesias y monasterios

De la misma manera que prácticamente toda persona medianamente interesada en Arte y/o arquitectura asocia las grandes catedrales con los periodos gótico y barroco, debería asociarse el románico a las pequeñas iglesias y a los monasterios. Es cierto que también se construyeron catedrales en este estilo, e incluso existió una arquitectura civil y militar, pero lo más representativo (y lo que más ha llegado a nuestro tiempo) son dichas iglesias y monasterios (de hecho, la arquitectura románica tiene un origen monacal).

Arte funcional

Los edificios románicos se construyeron “para ser utilizados”. Esto, que  puede parecer de cajón, no lo es tanto como pareciera. Ya en el gótico, que es el periodo inmediatamente posterior, puede observarse una tendencia hacia lo decorativo mucho más evidente, hacia la utilización de la arquitectura como símbolo de poder y fe, particularidad que se mantendrá a lo largo de los años (con algunas excepciones) tanto en edificios religiosos como estatales. Esto no quiere decir que el edificio románico no tenga elementos decorativos, pero en su mayoría no deben leerse en clave de ornamentación. Tampoco que las grandes catedrales góticas no fueran concebidas como algo funcional ni mucho menos.

San Martín de Fromista y Catedral de Burgos. Miquel Colomer Planaguma y Javier Díaz Barrera (Flickr)

San Martín de Fromista (románico) y Catedral de Burgos (gótico). Miquel Colomer Planaguma y Javier Díaz Barrera (Flickr).

Construcciones a base de piedra y ladrillo

Ya fuera usando la mampostería o la sillería (dependiendo de la calidad del edificio), los edificios románicos se construían casi íntegramente con materiales de origen mineral (piedra o ladrillo), evitando realizar estructuras en madera (por eso de los incendios).

Planta basilical y basilical de cruz latina

Se caracteriza por tener tres naves separadas por arquerías, siendo la nave central más alta y ancha; el transepto, que corresponde a los brazos de la cruz, y en cuya intersección con las naves se denomina crucero, y sobre el que se dispone el cimborrio; ábside central (más pronunciado) y ábsides laterales. En el caso de las catedrales, es común que además tenga una girola rodeando el altar mayor.

Plantas de San Martín de Frómista y Santo Domingo de Silos. José Manuel Benito y Loctus borg (Wikipedia).

Plantas de San Martín de Frómista y Santo Domingo de Silos. José Manuel Benito y Loctus borg (Wikipedia).

Alzado “fortificado” y arcos de medio punto

Los muros (y pilares) de la iglesia románica son gruesos, con el fin de soportar la estructura, pues las técnicas constructivas, aunque avanzadas, no estaban pensadas para soportar altos muros. De ahí que el contrafuerte sea otro elemento constante en el edificio. El uso del arco de medio punto se generaliza (entradas a la iglesia, arcadas entre naves…) al igual que la bóveda de medio cañón y de crucería para las cubiertas.

Poca luz natural en el interior

Si para soportar la estructura de la iglesia era necesario construir en base a unos muros gruesos, estaba claro que las ventanas (o vanos) no van a ser ni muy abundantes, ni muy amplias, y como consecuencia la luz natural en el interior del templo será escasa.

Horizontalidad

Los distintos espacios de la construcción románica tienen un carácter horizontal, salvo el ya mencionado cimborrio y las torres de la fachada, que se alzan verticalmente.

El nacimiento de la portada monumental

Una de las características más llamativas de la iglesia románica es el emplazamiento de portadas monumentales sobre las entradas de una o varias sus distintas fachadas. Se trata de programas iconográficos en los que, por medio de la representación de diferentes personajes y escenas, intenta transmitir un mensaje al fiel. Así, más que de un elemento decorativo, se trata de un elemento de adoctrinamiento. Aunque común en cualquier catedral románica, no todas las iglesias podían permitirse este tipo de elementos. Dependía de varios factores, como la importancia del templo en sí, los medios económicos y de fabricación disponibles, etc.

Portada de Platerías, Catedral de Santiago de Compostela. Luís Miguel Burgallo (Wikipedia).

Portada de Platerías, Catedral de Santiago de Compostela. Luís Miguel Burgallo (Wikipedia).

Decoración en capiteles

Aunque los elementos decorativos no se limitan tan solo a portadas y capiteles, sí es cierto que son los elementos más destacados en este aspecto. Al igual que las portadas, en los capiteles se representan diferentes escenas del cristianismo con el mismo fin doctrinal que el de las fachadas.

Escultura subordinada a la arquitectura

Sea cual fuere el emplazamiento de estas representaciones, se adecuarán a la estructura de la arquitectura y elementos arquitectónicos. En la imagen superior podéis ver un claro ejemplo de esta cualidad si atendéis a las zonas del friso próximas al borde de los tímpanos. Las representaciones escultóricas suelen estar realizadas en bajo o alto relieve, a diferencia del gótico que tiende hacia la escultura de bulto redondo, separándose (en parte) de la estructura arquitectónica.

Cabría destacar también el patrón ajedrezado que, de manera austera pero efectiva, decora parte (normalmente frisos y arquivoltas) de algunas de las iglesias románicas diseminadas por algunas variantes norteñas del Camino de Santiago, el denominado taqueado jaqués. Aunque no es una propiedad inherente a todo el románico peninsular, sí está presente en muchas iglesias que comparten Camino con la Catedral de Jaca.

Y esto ha sido todo por hoy. Si os ha gustado la entrada no olvidéis que la semana que viene le toca el turno a las características propias de las catedrales góticas. Eso sí, ¡recordad compartir y seguir a Vojo en las redes sociales! ¡Hasta la próxima!

Imagen de la portada: Iglesia de san Pedro Menzonzo. Luscofusco (Flickr).

Share.

About Author

Sergio De Arriba

Graduado en Historia del Arte, trabajo como Gestor de Contenido Cultural y arquitecto de rutas en VOJO, aunque de vez en cuando también realizo vídeos corporativos e ilustraciones. En este blog mi intención es mostraros el Arte de la forma más atractiva y sencilla posible, alejándome de descripciones complejas pero sin olvidar los métodos científicos que acompañan a la teoría artística.

Leave A Reply