Elías Valiña: Flechas amarillas para rescatar un camino

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Me atrevería a decir que si hoy estoy aquí escribiendo estas líneas y tú estás leyéndolas se lo debemos en un 90% a una persona, menudo de estatura y por lo que muchos dicen, enorme de corazón y coraje, ese es Elías Valiña Sampedro, el gran impulsor del Camino que conocemos hoy en día, el visionario que a través de cientos de flechas amarillas fue capaz de articular una ruta olvidada cientos de años atrás y sembrar la semilla del especial ambiente que hoy se vive en el Camino de Santiago.

UNA VIDA DEDICADA AL CAMINO

Elías Valiña Sampedro nació en 1929 en Lier, una pequeña aldea cerca de Sarria. Después de que a los 12 años comenzara sus estudios eclesiásticos en el Seminario de Lugo, en 1959 fue nombrado párroco de O Cebreiro, otra pequeña aldea, más aún si cabe que su Lier natal, y muy maltratada por el paso del tiempo y el olvido de la gente.

Prácticamente desde el momento que puso un pie allí, comenzó a interesarse sobre el Camino de Santiago hasta el punto de elegir ese tema para elaborar su tesis doctoral “El Camino de Santiago. Estudio histórico-jurídico”, trabajo que en 1967 fue galardonado con el premio “Antonio de Nebrija” que otorga la Universidad de Salmanca. ¿Quién le diría al bueno de Elías que desde 1996 él mismo daría nombre a un premio otorgado por la promoción y conservación del Camino de Santiago?

O CEBREIRO, SU CASA

O Cebreiro prosperó mucho desde la llegada de aquel joven párroco, ya que desde que se hiciese cargo de la pequeña Iglesia de Santa María la Real de O Cebreiro trabajó codo con codo con todos sus vecinos para casi reconstruir por completo el templo y prácticamente la aldea entera. Consiguió que todos los habitantes tuviesen agua corriente y electricidad.

Pocas veces abandonaba su pequeña y querida parroquia, pero cuando lo hacía solía ser para seguir estudiando e informándose sobre las viejas rutas por las que discurría el milenario trazado jacobeo.

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Fotografía: AEP

CIENTOS DE FLECHAS AMARILLAS

Ya no hubo vuelta atrás, el Camino lo atrapó y él se dejó llevar por el Camino. Estaba totalmente convencido que esa ruta hacia la tumba del apóstol podía volver a cambiar Europa y volver a ser el eje principal de las peregrinaciones como lo fue siglos atrás. Poco se equivocó, aunque quizás, ni en el más positivo de sus pensamientos alcanzó a imaginar que los peregrinos se contarían casi por millones.

Sabiéndolo o sin saber, todos y cada uno de los que hemos hecho el Camino de Santiago hemos sidos testigo de una de las herencias más importantes y reconocibles que dejó Elías Valiña, y tambíen estoy seguro que que no imaginaba que su prácticas flechas amarillas que empezó a utilizar para marcar el camino en 1984 se convertirían en un símbolo de la peregrinación a Santiago que hiciese sombra a la mismísima vieira. Dicen que todo fue fruto de la casualidad, que le pidió los restos de unos botes de pintura a unos operarios de carreteras que andaban por allí cerca construyendo la nueva carretera que llegaría hasta el pueblo, pero casualidad o no, no sería la única anécdota relacionada con las flechas, ya que cerca de la frontera con Francia y tras preguntarle unos Guardias Civiles el motivo por el cual estaba pintando unas flechas amarillas, solo se le ocurrió contestarles que estaba preparando una gran invasión.

PROMOTOR DE LAS ASOCIACIONES DEL CAMINO

Desde el principio tenía claro que su visión y proyección del Camino no podía llevarla a cabo el solo, por lo que movilizó y alentó a gente de todas las comunidades por las donde pasaba el Camino para que en cada una de ellas se creasen asociaciones en defensa de los intereses del propio Camino. Curiosamente la asociación de A Coruña fue la última en crearse. En 1985 se celebró el I Encuentro Jacobeo donde fue nombrado comisario del Camino de Santiago. La semilla estaba plantada y poco a poco se empezó a crear una rudimentaria pero necesaria infraestructura que poco a poco debía de ser capaz de acoger a más peregrinos.

SU FACETA DE ESCRITOR

Además de ser el precursor del Camino de polvo y tierra y dotarlo poco a poco de todo lo necesario para la atención y cuidado de los peregrinos, también entendió que debía darlo a conocer a nivel intelectual si quería que la gente viviera esa experiencia única. Para tal propósito escribió varias guías para peregrinos y editó un boletín desde el año 1985 hasta el año 1987. Entre publicación y publicación, en 1986 gracias a la diputación de Lugo, se expedieron las primeras credenciales para la identificación de los peregrinos.

SIEMPRE EN EL CAMINO

En 1989 Elías Valiña falleció a los 60 años de edad y fue enterrado en la Iglesia de Santa María la Real de O Cebreiro, la misma que él rescato de la ruina. Son varios los monumentos que homenajean su labor y nos recuerdan su legado, pero seguro que no hay mayor homenaje para él que el cariño y pasión que tantas y tantas personas le tenemos al Camino.

¡Buen Camino a todos!

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About Author

Isaac Martínez

Soy diseñador multimedia, hiker experimentado y arquitecto de Rutas en Vojo. Un día descubrí el Camino de Santiago y ya no me lo pude sacar de la cabeza. Me gustaría compartir con todos vosotros la experiencia y conocimientos que he podido adquirir a lo largo de cientos de kilómetros recorridios por esta y otras rutas, y dar a conocer consejos, historias y curiosidades que te ayuden a disfrutar mucho más tu Camino.

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