El Pórtico de la Gloria I: El conjunto escultórico

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En Vojo ya hemos tratado algunos de los principales atractivos de la Catedral de Compostela, como el Botafumeiro o diversos aspectos de la Portada de Platerías. Pero si hay un elemento que no sólo es tan representativo como los anteriormente mencionados, sino que posiblemente los supera en importancia, es el Pórtico de la Gloria, obra cumbre de la escultura románica peninsular (hay quien diría que incluso europea, me incluyo), que tras un exhaustivo estudio de varios años, entra en 2016 en su fase final de restauración.

Tras 20 años de trabajo, en 1188 el Maestro Mateo culminó su obra maestra, una obra destinada a decorar el pórtico de la entrada oeste de la Catedral de Santiago. Fue Fernando II (El Rey León) quién encargó la obra, para lo que donó 100 maravedíes anuales entre 1168 y 1188 (año en el que por cierto, finaliza su reinado).

Foto: Anónimo (Wikipedia)

Foto: Anónimo (Wikipedia)

TEMAS DE AYER Y DE HOY

Hay algunos aspectos que deberían tenerse en cuenta para comprender la naturaleza del Pórtico en un sentido amplio. Por ejemplo, el Pórtico que hoy podemos ver no es exactamente el que manufacturó el Maestro Mateo. Algunas de las figuras originales se retiraron o sustituyeron cuando se construyó la actual fachada de Obradoiro, y fueron llevadas al Museo Catedralicio.

Otro asunto que ya no solo es propio del Pórtico, sino de toda portada románica, es que estaba policromado. Aunque en este caso concreto aún quedan algunos restos de pigmentos, la creencia popular es que este tipo de representaciones nunca han tenido color (sucede lo mismo con la escultura de la Antigua Grecia). Pero hay una explicación muy sencilla, el pigmento sufre mucho más que el mineral, más aún a la intemperie y, como es el caso, si se dispone sobre mineral poroso como el granito (por eso de la absorción de agua). Durante el estudio previo a su restauración, se descubrieron cinco capas de policromía, de lo que se deduce ha sido policromado en cinco ocasiones (tres parciales y dos totales), de las cuales, la primera u original ha sido la materialmente más rica, al incluir entre sus pigmentos oro puro y lapislázuli. La desaparecida policromía es otro indicativo de que lo que hoy podemos ver, no es exactamente lo que en su día se ideó.

El Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela (1849), Jenaro Pérez Villaamil (Wikipedia).

El Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela (1849), Jenaro Pérez Villaamil (Wikipedia).

(A modo de ejemplo, en Toro (Zamora) puede contemplarse el Pórtico de la Majestad, y en la Catedral de Ourense el Pórtico del Paraíso. Ambas conservan la policromía, y por tanto son una visión mucho más próxima de la realidad de la escultura románica.)

LA IMPORTANCIA DE LOS EJES

Las ya mencionadas pérdidas y cambios en el programa iconográfico que el Pórtico de la Gloria ha sufrido desde su inauguración, ha dificultado la labor de los expertos a la hora de descifrar el contenido y significado de su programa iconográfico. Es relativamente fácil (y subrayo el adverbio) para alguien especializado en la materia, identificar la mayoría de las figuras que aparecen en una obra de estas características. Sin embargo, la cosa se complica cuando se debe hacer una lectura general, esto es, establecer cual es el mensaje (o mensajes) que pretende dar la obra en su conjunto. Recordemos que las portadas románicas tienen un carácter decorativo, pero también y muy importante, didáctico. Su fin no se limitaba a embellecer el edificio, también a adoctrinar a los fieles por medio de la representación. Como habréis imaginado, conocer el mensaje primigenio de este tipo de obras no es tarea sencilla, y cuando una figura es susceptible de múltiples interpretaciones, la polémica está servida (recordad a la Mujer Adultera de Platerías).

Para poder hacer una lectura clara (y correcta) del programa iconográfico del Pórtico de la Gloria, es necesario dividirlo en distintos ejes verticales y horizontales. Los primeros hacen alusión al tiempo, y dividen el Pórtico en tres grandes grupos: tiempos antes de Cristo, nacimiento y vida de Cristo, y tiempos después de Cristo. Por su parte, los horizontales, se refieren a las etapas o vías necesarias para llegar a lo que se ha denominado “la meta” (el Paraíso o Reino de Cristo.).

Portico de la Gloria, Isidoro Gonzalez-Adalid (Horizontal)Portico de la Gloria, Isidoro Gonzalez-Adalid (Vertical)

Imágenes: Portico de la Gloria, Isidoro González-Adalid.

(Podéis ver la fuente original en la que he basado estas imágenes en porticodelagloria.com)

En la próxima entrada, a la que he titulado “¿Quién es quién en el Pórtico de la Gloria?”, utilizaré estas líneas divisorias a la hora de explicar las diferentes zonas que componen el Pórtico de la Gloria, a lo que le seguirá la identificación de las figuras representadas.

Y esto ha sido todo por hoy. Recordad que podéis dejar un comentario utilizando la caja de texto que hay más abajo, y que podéis dar me gusta y compartir el post en las Redes Sociales si es que os ha gustado. Sed buenos, que me estoy jugando el pan.

Fuentes:
http://www.porticodelagloria.com
http://www.arteguias.com
http://www.santiagoturismo.com

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About Author

Sergio De Arriba

Graduado en Historia del Arte, trabajo como Gestor de Contenido Cultural y arquitecto de rutas en VOJO, aunque de vez en cuando también realizo vídeos corporativos e ilustraciones. En este blog mi intención es mostraros el Arte de la forma más atractiva y sencilla posible, alejándome de descripciones complejas pero sin olvidar los métodos científicos que acompañan a la teoría artística.

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